Poco después se abrió el gabinete imperial y un ujier anunció al
general Kissoff.
-¿Y el correo? -le preguntó con impaciencia el Zar.
-Está ahí, señor -respondió el general Kissoff
-¿Has encontrado ya al hombre que necesitamos?
-Respondo de él ante Vuestra Majestad.
-¿Estaba de servicio en Palacio?
-Sí, señor.
-¿Lo conoces?
-Personalmente. Varias veces ha desempeñado con éxito misiones
difíciles.
-¿En el extranjero?
-En la misma Siberia.
-¿De dónde es?
-De Omsk. Es siberiano.
-¿Tiene sangre fría, inteligencia, coraje...?
-Sí, señor. Tiene todo lo necesario para triunfar allí donde otros
fracasarían.
-¿Su edad?
-Treinta años.
-¿Es fuerte?
-Puede soportar hasta los extremos límites del frío, hambre, sed y
fatiga.
-¿Tiene un cuerpo de hierro?
-Sí, señor.
-¿Y su corazón?
-De oro, señor.
-¿Cómo se llama?
-Miguel Strogoff.
-¿Está dispuesto a partir?
-Espera en la sala de guardia las órdenes de Vuestra Majestad.
-Que pase -dijo el Zar.
Instantes después, el correo Miguel Strogoff entraba en el gabinete
imperial...
Miguel Strogoff
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